Formas breves
Por Matías Capelli
Inrockuptibles
Libros
Buenos Aires
01-10-2006
Hasta el rescate que la editorial Adriana Hidalgo emprendió a fines de los noventa, impulsado por lectores entusiastas como Saer, Antonio Di Benedetto era un escritor de culto, periférico, de circulación restringida. Lo curioso es que durante gran parte de su vida, sus libros fueron muy leídos y premiados. El olvido llegó con el Proceso, la cárcel, la tortura y el exilio en España. Ahí, aun cuando su obra ya era clásica y gran parte de ella había sido traducida a varios idiomas, el escritor sobrevivió, según cuenta Roberto Bolaño en el relato que abre “Llamadas telefónicas”, gracias a la maquinaria de premios literarios de provincias lubricada por los generosos fondos de los ayuntamientos ibéricos. En uno de los últimos movimientos para reponer una obra imprescindible, que finalizará el año que viene con el rescate de su última novela, “Sombras, nada más”, acaban de editarse sus “Cuentos completos”. El volumen abre con “Mundo animal”, su primer libro, de 1953, cercano al ejercicio de estilo, a un bestiario de instantáneas de hombres-animales. También ejercicios-de supervivencia-son los textos de “Absurdos”, escritos en cautiverio, y de la memoria, en el caso de “Cuentos del exilio”. Por su parte, “Cuentos claros” y “El cariño de los tontos” están a la altura de lo mejor de su narrativa. El relato que da nombre a este último, “La justicia de Dios” y “Caballo en el salitral”, por mencionar sólo algunos, podrían ser considerados, entonces, como los vértices de un triángulo de corto aliento inscripto dentro de ese otro mayor, el que componen las novelas “Zama” (56), “El silenciero” (64), y “Los suicidas”. Esta edición definitiva de más se setecientas páginas al cuidado de Jimena Néspolo y Julio Premat incluye, además, cuatro relatos totalmente inéditos y más de una docena casi desconocidos. Seguramente, alguno de esos con los que Di Benedetto se las ingeniaba para pagar el alquiler
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