Un estado de encuentro
Por Jorge López Anaya
La Nación
Cultura
Buenos Aires
08-04-2007
“Estética relacional”, de Nicolás Bourriaud, no formaliza una teoría estética; más precisamente es la teorización de una tendencia de las artes visuales de la década de los noventa. Escrito desde el punto de vista del curador, está dedicado a una vertiente del arte que incluye métodos de intercambio social y de interactividad con el espectador.
Editada por primera vez en 1998 (“Les presses du réel” , Dijon), la obra abunda en referencias a las prácticas de un grupo amplio y diverso de creadores jóvenes, cuyo postulado principal está definido por una breve proposición: "El arte es un estado de encuentro". Para Bourriaud lo que constituye el lugar de las obras de arte es "la esfera de las relaciones humanas". El sentido de ellas surge no sólo de los signos manipulados por el artista, también se origina con la colaboración de los espectadores en el espacio de exposición, museo, centro cultural o galería. Una frase de Rirkrit Tiravanija ahonda el concepto: "Conversar, ver cosas con la gente, con una gran cantidad de gente. Menos arte y más algo más. [ ] Algo más es posibilidad indefinida, inanimada, inclasificable, desenchufada, no globalizada, incomprensiva".
La práctica artística de los creadores involucrados en la estética relacional remite a los happenings y las performances de Fluxus. También al espacio de reflexión abierto por Marcel Duchamp en 1957, con la ponencia presentada en una Convención de la American Federation of Arts. El texto, dedicado al "acto creativo" proponía la renovación del campo de cooperación del espectador (muy cerca de lo que desarrolló la Teoría de la recepción). Las obras "relacionales", a diferencia de los cuadros y de las esculturas, que siempre se encuentran disponibles para sus contempladores, a menudo no están en ninguna parte; sólo se puede participar de la experiencia durante momentos determinados.
Entre otros, los artistas mencionados por Bourriaud para ilustrar su teoría son Maurizio Cattelan, Vanessa Beecroft, Ángela Bulloch, Philippe Parreno, Rirkrit Tiravanija y Andrea Zittel. Un caso privilegiado es el del cubano Félix González Torres, fallecido a causa del sida, cuya obra está fundada en una teoría del intercambio y del reparto. Casi todos sus trabajos, ligados a sus experiencias personales, autobiográficas, son instalaciones compuestas con múltiples elementos, como papeles, afiches apilados o caramelos envueltos en papel celofán. En estos casos, el artista pedía a los visitantes que se llevaran esos objetos. "Lisa y llanamente, dice el crítico [ ], la obra desaparecería si cada uno de ellos ejercía su derecho". Es evidente la apelación implícita al sentido de responsabilidad del espectador.
El trabajo de Rirkrit Tiravanija (de origen tailandés, nació en Buenos Aires, reside en Nueva York y Berlín) también está incluido en el contexto de la estética relacional. En todas las propuestas, el artista intenta eliminar la actitud pasiva del espectador produciendo situaciones o ambientes que cuestionan los límites entre el creador y el visitante, entre el arte y las actividades cotidianas. En la Bienal de Venecia de 1993 colocó, en el espacio que le había sido asignado, una estantería con un calentador que mantenía la temperatura de un recipiente con agua. A su lado estaban algunos elementos de campamento, entre otros, cajas de cartón con sopas chinas deshidratadas para que el espectador pudiera preparar con sólo agregar el agua caliente. Las obras de este artista son gratuitas; sólo hace falta vivir una experiencia inusual en los espacios de arte: comer, charlar, leer, encontrarse entre sí, tocar una batería. Esta experimentación social, según los términos del crítico, es la "utopía de proximidad".
"El arte -afirma Bourriaud- está hecho de la misma materia que los intercambios sociales, ocupa un lugar particular en la producción colectiva". En otros términos, "radica en su facultad de producir el sentido de la existencia humana, de indicar trayectorias posibles, en el seno del caos de esta realidad". Es por este motivo que muchos desprecian al arte contemporáneo: no pueden comprender que una pila de papeles pueda entrar en esa categoría. El mercado parece estar de acuerdo con la concepción tradicional (la pintura y la escultura). Se funda en el sentido común.
Los textos que integran el libro de Nicolas Bourriaud (París 1965), ex codirector del Palais de Tokyo, París, y fundador de la revista Documents sur l art , son "reescrituras o recortes" de artículos aparecidos en revistas y catálogos de exposiciones. Otros se publican por primera vez. Un glosario de términos "problemáticos" cierra el volumen
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