Orozco, Olga

Poesía completa

  • Colección: La lengua
  • Género: Poesía
  • ISBN: 978-987-1556-78-6
  • Páginas: 504

Reunir una obra poética supone que un hilo invisible la fue encuadernando durante años y que sólo queda hacerlo evidente. Es el identikit de una voz que desde lejos nos convoca a actualizar todos los libros en uno nuevo. Y en el caso de Olga Orozco esto es efectivamente así. Desde lejos, su primer libro, publicado en 1946, ya nos habla del último. “Son los seres que fui los que me aguardan.” En la recepción en México del Premio de Literatura Latinoamericana Juan Rulfo en 1998, Orozco afirmó que “la poesía espera para sí misma la misteriosa gratificación de asir lo inasible y expresar lo inexpresable”. Y probablemente nada sea tan inexpresable como el tiempo de la subjetividad ni tan inasible como la muerte. Estos dos jeroglíficos que acompañan desde el inicio la investigación poética orozquiana, lejos de pretender aportar la versión definitiva, le van agregando a lo indecible, con cada vuelta de tuerca, palabras nuevas. Son repeticiones compulsivas donde lo mismo y lo diferente golpean juntos la puerta de acceso a lo real. Y lo real alcanzó por fin el futuro un domingo 15 de agosto de 1999 con la muerte de la poeta. Pero también alcanza ahora, con este nacimiento que actualiza todos los libros en un nuevo cuerpo (“es mi propia manera de partir y volver a nacer”, nos diría ella), una posibilidad renovada, distinta, impredecible de convocar las lecturas que vendrán.

Orozco, Olga

Olga Orozco nació en Toay, provincia de La Pampa, en 1920. Ya en Buenos Aires, estudia en la Facultad de Filosofía y Letras. Destacada exponente de la “generación del 40”, a los 18 años comenzó a publicar sus primeros poemas. Entre sus principales libros se destacan Desde lejos (1946), Las muertes (19529, Los juegos peligrosos (1962), Museo salvaje (1974), Veintinueve poemas (1975), Cantos a Berenice (1977), Mutaciones de la realidad 81979), La noche a la deriva (1983), Antología poética (1985), Con esta boca, en este mundo (1994) y Eclipses y fulgores (1998). Recibió numerosos galardones, entre otros en 1964 el Primer Premio Municipal de Poesía; en 1980, el Gran Premio del Fondo Nacional de las Artes; el Primer Premio de Poesía de la Fundación Fortabat, en 1978; el Primer Premio Nacional de Poesía, en 1988 y el Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores en 1989. En 1995 obtuvo en Estados Unidos el Premio Gabriela Mistral, otorgado por la OEA, y en 1998, el Premio Juan Rulfo en México. Murió en Buenos Aires en agosto de 1999.
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“Un verso se escurre entre los dedos del presente: “Son los seres que fui los que me aguardan”. La hechicera asombra. La luz de su mirada, tan intensa VER MÁS

Silvina Friera
- Página/12 -

““¿Qué memoria es esta que solo recuerda hacia atrás?”: La frase de la reina blanca de Carroll es citada por la poeta Olga Orozco en uno de sus ensayos VER MÁS

Esperanza López Parada
- El País (Babelia) -